Relación con las Iglesias Libres

 

Desde mediados del s. XIX las "Convocatoria” de Canterbury se preocuparon de la unión de la Iglesia de Inglaterra y las llamadas "Igle­sias libres", que de ella se separaron, como son la Presbiteriana, congregacionalista, metodista y bautista. Esta preocupación dio como pri­mer fruto la decisión de la 23- C. de Lambeth, en 1878, de presentar su encíclica y los resultados de sus deliberaciones a la consideración de todas las Iglesias. Las siguientes Conferencias fueron acentuando esta Preocupación unionística. Y pueden señalarse como fechas principales, en el camino de una institucionalización de las relaciones dialogales, el año 1920, con la llamada de Lambeth, que hallo un. Eco extraordinario en las Iglesias libre; el 1938, en que se redactó un "Bosquejo de un proyecto de unión", en que aparecía claramente una Iglesias de Inglaterra más comprensiva.

 

 

 

La segunda Guerra mundial dio al traste, de momento, con todos los conatos unionísticos. Pero, terminada ésta, el Arz. Fisher, en 1946, predicó un sermón verdaderamente memorable el día 3 de noviembre, que bien puede considerarse como el trampolín hacia una nueva etapa en el camino de la unión. La propuesta del primado de Inglaterra era verdaderamente ambiciosa. Partiendo de la base de las grandes dificultades que presenta para la unión orgánica el hecho de que la Iglesia de Inglaterra sea una Iglesia "establecida", ¿cabía en lo posible que las Iglesias libres adoptaran el episcopado en su sistema, dando así un paso al frente ha­cia un ministerio común y unos sacramentos comunes?

 

 

 

La respuesta de las Iglesias libres fue pronta y generosa. Se formó una Comisión mixta de anglicanos y no-conformistas para estudiar el problema. En 1950 publicaron un "Informe" en el que se manifestaba el deseo de proseguir las relaciones y a cada Iglesia en particular se le dejaba en completa libertad, para que a nivel privado continuara sus diálogos con la Iglesia "establecida".

 

 

 

El diálogo con los metodistas

 

 

 

La Iglesia metodista, desgajada hace más de dos siglos de La Ig. Anglicana, prosiguió las conversaciones. Nombraron un Comité que se en­cargara de la promoción del diálogo, en 1958 publicaron un Informe pro­visional. Uno más elaborado apareció en 1963 con el título de "Conver­saciones entre la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia Metodista", elaborado por doce teólogos de cada Confesión. Prevé dos etapas en el camino de la unión. La primera caducaría a los cinco años, al final de los cuales se habría llegado a la intercomunicación en los ministerios. La primera cuestión que han de resolver es la del episcopado. Se está de acuerdo que la Iglesia futura La de ser episcopal, pero lo que será menester un "servicio de reconciliación", realizado simultáneamente por un ob. anglicano y un ministro metodista.

 

 

 

El oficio éste se sitúa dentro de la celebración de la Santa Comunión. La parte significativa realizada por el ob. anglicano tendrá lugar cuando, juntamente con los cuatro ministros de la Ig. De Inglaterra, extenderá las manos sobre los candidatos metodistas y recitará una oración de significado genérico que, sin embargo, contiene la siguiente frase:

 

 

 

"Renueva tus bendiciones ya dadas e infunde tu Espíritu Santo pa­ra dar a cada uno, según su necesidad, la gracia para el oficio de sacerdote de la Iglesia de Dios".

 

 

 

Luego el obispo impone per separado las manos sobre los candidatos y dice:

 

 

 

"Nosotros os recibimos en la comunidad del ministerio de la Ig. de Inglaterra. Recibid la autoridad de ejercer el oficio de sa­cerdotes, de predicar la palabra de Dios y de administrar los santos sacramentos según la necesidad y la autorización que os dé".

 

 

 

La segunda etapa requerirá un período de unos veinte años hasta, llegar a una completa unidad orgánica, cuyas dificultades son muy grandes y, en gran parte, se deben a las relaciones de la Iglesia "establecida" con el Estado.

 

 

 

Estos trabajos, aunque encuentran serias dificultades de parte de numerosos grupos inconformistas de ambas Confesiones, no obstante caminan a buen ritmo y con un paso seguro, esperándose que para el 1980 será una realidad la unión con la Iglesia anglicana, el grupo religioso más prójimo a ella y acaso el más influyente que cuenta en la actuali­dad con unos 800000 miembros, activos y fervorosos.

 

 

 

Con la Iglesia de Escocia

 

 

 

Una serie de conversaciones que habían venido celebrándose anteriormente desembocaron en el Informe del año 1951, al que han seguido tras posteriores, entre los que merece destacarse el de 1957. En estas conversaciones participan, además de la Anglicana y la de Escocia, las Iglesias Episcopal de Escocia y Presbiteriana de Inglaterra. Como es de suponer, una da las dificultades principales es la referente al episcopado y ministerios. Y por eso se presentaron proposiciones con- - cretas en cuanto a la forma en que las Ig Presbiterianas podían acep­tar el oficio de obispo -en- presbiterio y en cuanto a las modificacio­nes que podrían hacerse en el sistema anglicano para reconocer más plenamente el carácter sacerdotal de toda la Iglesia, en el cual partici­pa el laico al igual que el ministro ordenado, según su concepción eclesial.

 

 

 

En Australia se está trabajando también en esta sentido. Se quiso ir demasiado de prisa en la unificación de ministerios separados, "concediendo a ciertos ministros una misión más amplia, por medio de una "Fórmula mutua”, según la cual cada uno de estos ministros recibi­ría una comisión especial de parte de las comuniones distintas a la suya.

 

 

 

La C. de Lambeth de 1948 no aceptó esta determinación, por lo que congregacionalistas, presbiterianos y metodistas continuaron avanzando por su parte y en esta línea.

 

 

 

En el Canadá se intentó algo similar a lo de Australia. Pero actualmente las tendencias se inclinan en favor de la unión orgánica directa, para la que se están dando algunos pasos.

 

 

 

La Iglesia del Sur le la India

 

 

 

La aparición de esta Iglesia en 1917 representó algo verdade­ramente nuevo. Algo que se había intentado en Inglaterra y Canadá con los presbiterianos. Por vez primera desde la Reforma, Iglesias episco­pales y no-episcopales se han convertido en una sola y ha nacido un nuevo tipo de Iglesia, para el que no existe ningún precedente anterior.

 

 

 

La nueva Iglesia está formada por la reunión de la Iglesia Anglica­na de la India, Birmania y Ceilán, la Iglesia Metodista del Sur de la India y la Iglesia. Unida del Sur de la India, los intentos de unión comenza­ron en 1919.Toda una generación para poderlo llevar a cabo. ”Se acor­dó desde el principio que la Iglesia Resultante no sería en ningún sentido una Iglesia Anglicana, sino una Iglesia Regional Independiente, como la de Suecia o la de Finlandia y su relación con la anglicana se habría de ir matizando progresivamente. Que sería episcopal y que, a partir de la fecha de unión, todas las ordenaciones serian efectuadas por obispos y presbíteros conjuntamente.

 

 

 

Aunque muy criticada esta solución por numerosos ambientes anglicanos, se ha ido consolidando y se están intentando proyectos similares en:

 

 

 

-Las Iglesias de Ceilán. India del Norte y Pakistán» que cele­braron distintas reuniones para la consolidación de dicha unión en enero y octubre de 1970.

 

-En Nigeria se ha llevado a la práctica otro proyecto similar entre las Iglesias anglicana, metodista y presbiteriana del lugar. La inauguración de la Iglesia Unida de Nigeria que se proyectaba para el 10 de diciembre de 1965, se aplazó para más tarde.

 

 

 

Después de una exposición panorámica de las actividades unionistas de la Iglesia anglicana, comenta el obispo anglicano Stephen Neill:

 

 

 

"En esta contexto ecuménico, las Iglesias Anglicanas a veces aparecen como las Iglesias ecuménicas por excelencia. Con su propia diversidad y variedad de tradiciones se extienden en todas las direcciones y pueden sentirse a gusto en cualquier tipo de Iglesia. Hasta cierto punto, pueden servir incluso como intér­pretes entre las otras Iglesias ampliamente divididas, tanto " dentro como fuera del marco ecuménico. Por otra parte, las Iglesias no-anglicanas en algunas ocasiones se han sentido turbadas o exasperadas por las incertidumbres de la acción anglicana y por la naturaleza indefinible del pensamiento anglicano.

 

Con respecto a los ortodoxos, sabemos con exactitud dónde nos hallamos. Pero algunos anglicanos se prestarán a recibir la Santa Comunión en un oficio luterano o presbiteriano y otros no. ¿A qué se debe esto? La comprensividad tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Sin embargo, estas dificultades son inseparables de la pertenencia a un grupo de Iglesias que los católicos romanos llaman "protestantes", pero que, miradas desde el punto de vista incondicional protestante, parecen "católicas" hasta • un grado desconcertante.