Los Sacramentos

 

La Iglesia Anglicana oficialmente sólo acepta dos sacramentos: el Bautismo y la Cena del Señor. No obstante los otros cinco sacramentos de la Iglesia Católica Romana, a saber, Confirmación, Confesión, Orden, Un­ción de enfermos y Matrimonio, son tenidos en suma veneración, aunque no sean oficialmente considerados como sacramentos.

 

  El artículo 25 de los 39, refiriéndose a los sacramentos, dice:

  

"Los sacramentos instituidos por Cristo no son sólo escudos o in­dicaciones de la fe del hombre cristiano, sino que ciertamente son auténticos testigos, señales reales y efectivas de la gracia y buena volun­tad de Dios para con nosotros, a través de los cuales Él trabaja invi­siblemente en nosotros, no sólo reavivando, sino también fortaleciendo y confirmando nuestra fe en El.

  

En el Evangelio hay dos sacramentos instituidos por Cristo: Bau­tismo y Cena del Señor.

  

"Esos otros cinco llamados comúnmente sacramentos, es decir, Con­firmación, Penitencia, Ordenación, Matrimonio y Unción de enfermos, no deben ser contados como sacramentos del Evangelio; el considerarlos como tales es como una adulteración del Evangelio, en parte, y en otra parte, pueden considerarse como estados de vida permitidos por las Escrituras…

  

Los sacramentos no fueron instituidos por Cristo para ser contem­plados, traídos o llevados, sino para que usáramos de ellos debidamente. Y   sólo producen efecto en quienes les reciben dignamente. Los que lo ha­cen de una manera indigna, se compran ellos mismos su propia condenación según indica San Pablo".

 

Este artículo, como otros muchos, es estudiadamente vago, lo que no nos debe extrañar ya que los 39 artículos se redactaron para poder seguir una vía media entre dos extremos.

 

El artículo distingue, con un subrayado especial, el Bautismo y la Cena, pero no excluye completamente la posibilidad de que los otros cinco sean, en algún sentido, sacramentos.

 

En conjunto esta es la actitud de la Iglesia anglicana hoy día, y podría resumirse diciendo que hay tres opiniones a este respecto, es decir, en cuanto a la interpretación de este artículo.

 

La Alta Iglesia diría que, en efecto, hay siete sacramentos y que en realidad sostener esto es perfectamente compatible con el artí­culo, aunque señale que originariamente solo dos derivan del Evange­lio.

 

La Iglesia Media es de opinión que este artículo pone énfasis en los dos sacramentos bíblicos, que son de suprema importancia en la vida cristiana, pero indica que hay otros cinco medios de gracia, de los que puede servirse el cristiano*

 

Finalmente, la Iglesia Baja afirma que, en realidad, hay dos sa­cramentos instituidos por Cristo. Los otros cinco no son verdaderamen­te sacramentos en el sentido real de la palabra, aunque son también de gran importancia y son de institución humana.

 

En realidad hay bastante de común entre las tres sentencias. El informe sobre Doctrina cristiana de la 'Comisión de Arzobispos, com­puesta por miembros de las tres Iglesias, presentó en 1938 15 puntos sobre la doctrina general de los sacramentos, como sostenido por la Iglesia anglicana, puntos en que toda la Comisión estuvo de acuerdo.

 

He aquí un resumen de los mismos:

 

1.- En cada sacramento Dios actúa confiriendo la gracia por medio de signos externos.

2.- De la acción de Cristo a través de ellos se deriva toda la Virtualidad de los sacramentos. Cristo con la acción del Es­píritu Santo continúa por los sacramentos la labor emprendida y realizada en esta vida mortal.

3.- La acción de Cristo es siempre redentora y los sacramentos son signos por los cuales se aplican a las necesidades del mundo los méritos de la Pasión del Señor.

4.- Relación entre los sacramentos y la Iglesia Cristo actúa ahora mediante la Iglesia, su Cuerpo. Los sacra­mentos pertenecen a la Iglesia, siendo parte de su vida común y teniendo su significado dentro de esa vida común..

5.- De cómo hay que entender los sacramentos, Para comprender los sacramentos hay que considerar el lugar que ocupan en la vida y en la comunidad cristiana y desde esta consideración, partir para captar su valor de cara a cada individuo. Invertir este proceso es confundir el problema por anticipado. Los sacramentos son ritos sociales y colectivos de la Iglesia.

6.- Los signos externos no son arbitrarios o irracionales sino que simbolizan los dones prometidos por Dios y concedidos por me­dio del sacramento a los que tienen la debida fe.

7.  institución de los sacramentos, La teología cristiana sostiene que Dios comunica su gracia por medio de los sacramentos, porque así lo ha querido y lo ha deter­minado. El decreto divino puede haberse efectuado de diversas maneras y no es menester que se le restrinja a la explícita ins­titución por Cristo mismo en persona. Puede hallarse también en la acción de la iglesia Apostólica tomada bajo su autoridad y guiada por la acción del Espíritu Santo.

8.- Distinción entre sacramento y magia, La creencia en la ubicación de los sacramentos radica en la fe, en la voluntad revelada de Dios, de conceder gracias a través de determinados y concretos signos. En magia, por el contario, se usa una fórmula para dar al mago medios con que pueda controlar otros poderes distintos de los meramente humanos.

9.- Cada sacramento tiene su propia forma definida, Para que un sacramento pueda darse es menester alguna acción que sea reconocida como la auténtica acción de ese sacramento. Si el pueblo viene a recibir la Sagrada Comunión y el ministro se limi­ta a rezar con el pueblo, no reciben el sacramento, aunque pue­dan recibir la gracia por medio de un acto de comunión espiritual. Estas consideraciones forman la base de la concepción tradicional de la "validez" aplicada a los sacramentos.

10.- Disposición espiritual de los que reciben los sacramentos. Uno de los fines de los sacramentos es darnos la seguridad de re­cibir la gracia de Dios, incluso cuando nuestra mente, al reci­birlo, esté inconsciente o semiconsciente. Hacemos lo que ordena Dios en la fe de que nos dará lo que ha prometido. Fe que no de­be confundirse con un estado de exaltación momentánea o de un sentimentalismo emotivo. El valor sicológico de los sacramentos se deriva del hecho de que no son procesos sicológicos.

11.- Pueden no interpretarse convenientemente. La creencia de que a través de ellos se nos concede la gracia en la mayor medida po­sible, puede tener una interpretación equivocada, para conceder únicamente importancia a la celebración del rito y no dar apenas importancia a la disposición espiritual del que lo recibe.

12.- Hay diferentes modos de entender los sacramentos, La tradición "más católica" teme una limitación de la gracia de los sacramentos a lo que se capta conscientemente y a la medida de la fe de cada uno. La tradición más "evangélica" teme que un rito externo, sin peni­tencia ni contracción del corazón ni fe en el corazón del creyente, pueda conferir la gracia.

13.- La historia de la Iglesia demuestra que hay fundamento para que las dos partes tengan su miedo... No obstante el evangélico está convencido de que la gracia que se le confiere no está limitada a la capacidad de captación o de fe del que recibe el sacramento y la teología cristiana siempre ha insistido en que se necesita alguna disposición para la recta recepción del sacramento.

14.- Sacramentos como señales eficaces. Con razón se dice que los sacramentos son signos eficaces. Como signos representan los dones de la gracia ofrecidos a través de ellos. Y como eficaces son medios a través de los cuales Dios con­fiere esos dones a los recipiendarios.

15.- Diferencias de opinión sobre la manera como confieren la gracia. Los miembros de la Comisión se manifestaron divididos al inten­tar explicar el modo cómo los sacramentos confieren la gracia. Todos están de acuerdo en que los sacramentos son signos eficaces de la gracia. Ningún teólogo anglicano dice o piensa, que los sacramentos son meramente símbolos. Sin embargo no se ha llegado a la precisa manera como los sacramentos confieren la gra­cia. De hecho la Iglesia anglicana no se ha esforzado ni preocu­pado demasiado por dilucidar este asunto, algo parecido le ha ocu­rrido a la Iglesia Ortodoxa, que siente cierta repugnancia ante el temor de racionalizar la teología. Sin embargo el Informe pre­senta cuatro puntos de vista sobre la afinidad entre los sacra­mentos y la gracia. Las cuatro opiniones consideran los sacramen­tos como medios reales y eficaces para la colación de la gracia. Algunos de estos puntos de vista son perfectamente aceptables por la teología católica romana.

 

a)  La primera opinión anglicana, que es la más alejada de la tra­dición católica, considera también los sacramentos como causa de la gracia, Dice que los sacramentos son símbolos que inculcan ideas y producen estados de ánimo y sentimientos que nos permiten recibir la gracia. Según esta sentencia, los sacramentos no causan directamente la gracia, sino que causan algo que su vez causa la gracia. Sin em­bargo en esta tendencia no puede negarse la acusación de la gra­cia por los sacramentos, y, por tanto, no está tan alejado como pudiera parecer esta posición de la doctrina anglo-católica.

 

b)   La segunda sentencia dice que "las acciones y objetos en el orden físico, que constituyen los sacramentos, no son sólo señales sino instrumentos en las manos de Dios, y a través de éstos la gracia es causada directamente por él. En consecuencia, según esta opinión, los sacramentos son como he­rramientas en las manos de Dios, que le permiten conceder la gra­cia a la persona participante en el sacramento.

 

c)  La tercera teoría se llama de la "causalidad moral" y se halla muy extendida entre los teólogos de la Iglesia Alta, los anglo- católicos. Según éstos, la Iglesia impetra en los que reciben el sacramento y por medio del mismo, las gracias que éste implica. Y no sólo esto, sino que desde el momento en que en el sacramen­to el ministro está haciendo algo que Nuestro Señor ordenó, los sacramentos, son, en un sentido real, los actos de Cristo. En vis­ta de tal impetración por Cristo, y en virtud de su calidad de Hijo de Dios y por su Pasión, la gracia se difundirá en la medi­da de la capacidad de recepción de gracia que los recipiendarios tengan, es decir, en razón directa de su fe y disposición general.

 

d)   Por fin, otros anglicanos consideran a los sacramentos como "medios por los cuales se confiere un nuevo estado". Este nuevo estado es tal que provoca y determina la recepción de la gracia. Por ejem­plo, en el caso del Bautismo se confiere un nuevo estado, al ser aceptado por Cristo, y este nuevo estado es una condición necesa­ria y la causa determinante de la gracia.

 

Resumiendo, diremos que los anglicanos creen que los sacramentos son señales o signos que producen la gracia activamente. A través de los sacramentos Cristo actúa para llevar a cabo su obra redentora, Los sacramentos, además, pertenecen a la vida comunitaria de la Iglesia y, como tales, tienen una forma reconocida y señales externas, que no son arbitrarias. Finalmente, dan seguridad y certeza de la recepción de la gracia.

 

Hemos visto también que distintas ramas de la Iglesia anglicana ponen énfasis en unos u otros puntos, pero básicamente no hay desacuer­do sobre la naturaleza de los sacramentos. Si los hay, en cambio, sobre los medios precisos por los cuales un sacramento otorga la gracia y hemos repasado las cuatro teorías que existen al respecto.

 

La primera considera a los sacramentos como "símbolos que incul­can ideas y producen estado de ánimo y sentimientos, que nos ponen en condiciones de recibir la gracia”.

 

La segunda juzga los sacramentos como "instrumentos en las manos de Dios, por los cuales El causa gracia directamente”.

 

La tercera es la teoría de la "causación moral”.

 

La cuarta finalmente se refiere a los sacramentos como "medios por los cuales se confiere un nuevo estado”. Sin embargo, todas estas teorías están de acuerdo en que los sacramentos producen gracia en sen­tido real y no son meros símbolos.