Dios Trinidad el Hijo y el Espíritu Santo

 Los 5 primeros artículos son un sumario de la doctrina cris­tiana sobre Dios.

 

El artículo 10 comienza afirmando la unidad y la unicidad de Dios: "No hay más que un vivo y verdadero Dios". Y adjudica a Dios "un poder infinito". "Él es, dice, el creador y preservador de todas las cosas". Como quiera que en el momento de la aparición de la Reforma no surgió disputa ninguna sobre la naturaleza de Dios, la doctrina anglicana sobre este punto continuó siendo la misma que tradicionalmente era antes de la Reforma.

 

Hoy día, tampoco ha cambiado oficialmente, y bien teólogos y filósofos cuestionen de vez en cuando el concepto tradicional de la di­vinidad y traten de formularlo en expresiones y formulaciones nuevas.

 

El intento más saliente y más llamativo que se ha producido en los últimos años ha sido el del Obispo anglicano de Woolwich, en un li­bro Cuya edición castellana lleva por título "Sincero para con Dios"* El slogan que anunciaba este libro era el siguiente: "Dios debe irse”. Y la intencionalidad del libro es la de llegar a la revisión del con­cepto de Dios, que tienen los cristianos. 

 

Otra idea corriente en el mundo anglicano hoy día es que el po­der de Dios es, en cierto modo, más limitado de lo que anteriormente se creía. En el clima empírico que ha prevalecido en Inglaterra, empu­jado por las corrientes filosóficas de los empiristas Locke, Berkelay y Hume, queda poco espacio para lo sobrenatural. Para ellos las cosas suceden conforme a las leyes científicas y así hay poca o ninguna cabi­da para el poder infinito de Dios, al que el artículo 12 se refiere.

 

Hoy día, se dice, podemos explicar todos los fenómenos recurriendo a las explicaciones de la ciencia y no necesitamos apelar al nombre de Dios. Hoy día muchos anglicanos se avergonzarían de rezar pidiendo, por ejemplo, agua, teniendo en cuenta que el tiempo está regido y con­trolado por las leyes meteorológicas. A la vista de esta situación Da­vid Knox, en su libro sobre los 39 Artículos, concluye que:

 

 "Si Dios está limitado por tales leyes naturales, está limitado en todos sitios y, por lo tanto, toda oración se haría imposi­ble. De hecho no hay boquetes o lagunas en la naturaleza, aunque puede haberlos en nuestro conocimiento. Por lo tanto, Dios tra­baja a través de las leyes de la naturaleza, su soberanía no es­tá afectada por ellas lo más mínimo. Si preferimos pensar que el tiempo está producido y causado por las leyes meteorológicas debemos recordar que éstas son causas segundas. El infinito po­der de Dios es primario y tenemos acceso a él por la oración".

 

 La Trinidad

 

 

La última parte del artículo 12 se refiere a la doctrina cris­tiana de la Trinidad. Sobre este tema, no hay ninguna discusión en la teología anglicana contemporánea. Incluso el obispo de Woolwich, des­pués de exponer todas sus ideas revolucionarias, se declara a sí mismo "trinitario".

 

 Espíritu Santo

 

El Artículo 30 se refiere al Espíritu Santo y afirma su igual­dad en todos los aspectos con las otras dos Personas de la Tri­nidad. Tampoco este tema es objeto de controversia en la teolo­gía anglicana actual. En verdad que se ha escrito muy poco so­bre el Espíritu Santo en estos tiempos en el anglicanismo, por lo que el profesor Maxcal de la Universidad de Londres, le lla­maba "Cenicienta de la Trinidad". 

 

El Hijo 

 

Los artículos 2, 3,4 se ocupan de la Persona y misión del Hijo. Los artículos exponen la doctrina tradicional respecto al Hijo. Jesús, nació de una Virgen, y en su Persona se dieron cita la divinidad y la humanidad, sin pérdida o detrimento de ninguna de las dos naturalezas. Después de muerto, Cristo resucitó de entre los muertos y subió a los cielos.

 

En cambio la teología anglicana moderna se ha dejado influenciar por las cuestiones que han invadido también otras confesiones y que bullen actualmente por todas partes, como son el problema de la historici­dad de los Evangelios, cuestionando verdades tan fundamentales como las de la persona de Cristo, su resurrección y la virginidad de María, y la teoría de la desmitologización, propuesta por Rodof Bultmann y Paul Tillich y presentado en el mundo anglicano en los escritos de Robinson.

 

Sin embargo, no debo dejar de decir que tales corrientes ideoló­gicas, tan en boga en el momento presente, no han barrido totalmente las ideas tradicionales de la Iglesia anglicana. La suposición contra­ria estaría muy lejos de la verdad. La mayoría de los seglares angli­canos aceptan las tesis tradicionales de la fe, creyendo en el Jesús histórico, que fue el mismo tiempo hombre y Dios. Y hay muchos teólogos que están dispuestos a luchas contra estas nuevas ideas, como el profe­sor Mascall que, en su libro "La secularización del cristianismo", exa­mina detenidamente las teorías de Robinson, el Obispo de Wolwich, y po­ne al descubierto las ilógicas incongruencias de su posición.