La Reforma

 

La Reforma inglesa fue única. En el Continente la Reforma empe­zó por razones religiosas, continúo apoyada en motivos políticos y termino con el establecimiento de una real y completa Iglesia protestante. En Inglaterra, por el contrario, comenzó por razones enfáticamente po­líticas, continuó por razones religiosas y finalizó con una Iglesia Católica, pero Reformada. ¿Cómo y por qué sucedió esto?

  

En Inglaterra la Corona no era anti papal por tradición. Los te­rrenos que la Iglesia poseía en Inglaterra (la Iglesia de la pre-reforma) sumaban alrededor de un tercio del territorio inglés. También dis­frutaba la Iglesia de derechos especiales en los tribunales de justicia, así como en el pago de impuestos. Por consiguiente, para poder el Rey gobernar con eficiencia tenía que echar mano de la ayuda del Papa, para controlar al clero.

 

En el caso de Enrique VIII esto se hacía a través del cardenal Wolsey. Este era el canciller del Rey y, por consiguiente, el más alto cargo oficial del Estado, siendo además cardenal y legado pontificio. En consecuencia, siendo poseedor de estos cargos, pudo y así lo hizo en efecto gobernar Inglaterra de 1518 a 1529.Sin embargo, los grandes impuestos ordenados por Wolsey le hicieron impopular. Mucha gente deseaba deshacerse de la interferencia papal, especialmente en cuestiones de impuestos. En este ambiente de cosas el Rey se dio cuenta de que probablemente podría controlar a la Iglesia, así como al Estado, sin la ayuda del Papa.

 

Enrique VIII no sentía personalmente inclinación hacia el luteranismo u otras ideas protestantes. De hecho estaba fuerte y abiertamente en desacuerdo con ellas. Incluso había escrito un ataque contra la Teología luterana, por lo que 'le había sido concedido por el Papa el título de "Defensor de la fe". Por lo tanto, cualquiera que sean las acusaciones que se deseen hacer en contra de Enrique VIII, ninguna de éstas puede ser la imputación de protestante.

 

Enrique, sin embargo, tenía un gran problema. Quería un heredero. Su matrimonio con la Infanta española Catalina de Aragón no prome­tía tal heredero. Esta le había dado una sucesión de hijos que, o habían nacido muertos o habían muerto en la infancia, excepto uno, que era una niña, y el que­ría un varón. Se dice que el Rey comenzó a pensar que su matrimonio, por razones religiosas, estaba maldecido, Catalina era la viuda del hermano mayor de Enrique, Arturo, y consecuentemente Enrique había tenido que obtener dispensa papal para casarse con ella. Muchos pensaban que esta dispensa era contraria a un expreso mandato del Levítico, cap. 20 vers. 21, que dice:

 

”Si un hombre toma la mujer de su hermano, comete adulterio... y serán estériles”.

 

Y esto es, más o menos, lo que había pasado. Enrique se encontraba sin un heredero varón.

 

Se dice también que Enrique comenzó a pensar que nunca había estado casado realmente con Catalina. En consecuencia, apeló al Papa pa­ra que declarase nulo su matrimonio y lo invalidara dejándole en libertad para contraer matrimonio con otra mujer.

 

El Papa Clemente VII consideró el caso, pero se mantuvo algún tiempo dando largas al asunto y difiriendo en lo posible su decisión. No cabe duda de que Clemente VII se encontraba en una difícil situación. No podía declarar, sin debilitar su propia autoridad, que un acto de su predecesor al conceder la dispensa, era inválido. Pero en Inglaterra había la impresión de que el Papa podía haber encontrado una fórmula para acceder a los deseos de Enrique. Al contario terminó negándose rotundamente y éste, en consecuencia, decidió tomarse la justicia por su mano.